La existencia de la "Appalachia" como región es una conjetura, algo "inventado" por burócratas federales, falsos expertos en política, algunos medios de comunicación, escritores y poetas de ficción y algunos académicos durante los pasados 50 años o más. A través de estos impactos primarios noindígnenos, la Appalachia ha logrado, tanto una identidad heurística materialista, como una identidad imaginaria incorpórea. (Powell 2007). En el centro de ese proceso geogénico de la Appalachia hay proyectos multi-billonarios auspiciados por la Comisión Regional de la Appalachia, (ARC) la cual es una agencia Federal. Miles de organizaciones locales e investigaciones universitarias han aceptado la definición de la ARC sobre esta región para solicitar fondos para varios proyectos de infraestructura y desarrollo económico desde la década de los años 1960s, de tal forma que la mayoría ahora aceptan esta definición de la ARC como la definición de la región (Couto 1995). La definición de la ARC sobre la Appalachia es demasiado incipiente, efusiva y culturalmente variada para que los antropólogos la usen significativamente cuando hacen investigaciones sistemáticas sobre asuntos relacionados al desapoderamiento político, precariedad y el bienestar físico-que son exactamente los asuntos que se tratan en esta edición.

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